Voy a confesarte algo, ¿vale? Soy un verdadero gamer. Pero antes de World of Warcraft, GTA, Final Fantasy, God of War, Fallout, The Elders Scrolls o The Witcher, recuerdo con nostalgia el Mario Kart de la SNES, múltiples RPGs como Secret of Mana o Secret of Evermore… y muchos más. Y por delante de todos ellos, hubo un género conocido como aventura gráfica (que ha resurgido en la actualidad gracias, entre otros, a una compañía estadounidense llamada TellTale Games).

Las aventuras gráficas bebían de las llamadas aventuras conversacionales (donde tenías que escribir las acciones y, por norma, te hartabas a leer y a ver gráficos cutres en 2D) y tuvieron su época dorada en los noventa. Con un estilo de point&click (apuntar y hacer clic), nos metíamos en la piel de uno o varios protagonistas y resolvíamos todo tipo de rompecabezas que formaban la trama de la historia.

¿Y por qué te cuento todo esto? ¿No tengo ganas de trabajar hoy, no? ¡Pues no es eso, tío/a listo/a! Si no que creo que podemos aprender mucho de marketing de contenidos revisando algunas viejas joyas que todavía siguen muy vivas. ¿Te apuntas?

#1 La importancia de la empatía

Mago: ¿Quién te ha dicho que somos magos, hijo?

Simon: Cuando paso el cursor por encima de vosotros, pone: “Magos”.

Simon the Sorcerer (Adventure Soft, 1993)

En 1993, apareció Simon the Sorcerer. Simon no es un mago ni nada de eso, sino un chavalillo que, persiguiendo a su perro Chippy, se encuentra un baúl en el desván con un libro antiguo. Como el crío no es mucho de leer, lo coge y lo estampa contra el suelo; después, imagínate: un haz de luz, el perro que sale corriendo hacia él… Total, que aparecen en un mundo de fantasía épica frente a un grupo de troles con malas pulgas.

Simon the Sorcerer y el marketing de contenidos

¡Tranquilos! Creo recordar que ese dragón estaba resfriado… ¡Pero necesitamos el extintor!

Del mismo modo que escribir buenos contenidos orientados al marketing supone entender a quién nos dirigimos, Simon también tenía que replantearse todo lo que había conocido si quería volver a su casa. Durante la aventura, además de enfrentarse a situaciones propias de la literatura épica (Rapunzel o Las habichuelas mágicas, pero también ESDLA y demás), tenía que comprender el mundo en el que había caído y a sus habitantes. No es lo mismo escribir para uno mismo que para captar clientes; no es lo mismo plantear una estrategia de marketing de contenidos para un sector muy delimitado (y conocido) que hacerlo para otro del que todavía tenemos que informarnos, y probar durante días, semanas e incluso meses.

Pero bueno, no te preocupes demasiado: pronto te darás cuenta de que si sobreviviste a druidas, leñadores tarados, dragones y extraños seres con afición por la comida rápida llamados swamplings, seguro que puedes encontrar qué te une con tu público y entender qué piensan tu buyer persona, tu lead o tu cliente, dependiendo del punto en el que nos encontremos.

Si sobreviviste a druidas, dragones o swamplings saber qué quiere tu buyer persona será coser y cantar. Click Para Twittear

#2 Practicar (y jugar) resuelve problemas comunes

Inspector de policía: ¡Alto! ¡Deténgase!

George Stobart: Soy inocente, soy americano.

Inspector de policía: Decídase.

Broken Sword (Revolution Software, 1996)

Quizá no necesitemos aprender estrategias para escapar de un zepelín nazi como Indiana Jones, ni sarcasmo o técnicas de investigación de la mano de un perro y un conejo como en Sam&Max, pero cuando llevabas cientos (¡sí, cientos!) de aventuras gráficas a la espalda, veías ciertas similitudes en los puzles que podías encontrar con Rincewind en la Universidad Invisible de Mundodisco (Psygnosis, 1995), el inframundo azteca de Grim Fandango (LucasArts, 1998) o el universo paralelo mezcla de mitología y realidad de Broken Sword.

Captura del videojuego Sam & Max: Hit on the Road

Bueno, la típica oficina de un conejo y un perro detectives, ¿no?

¿Qué quiere decir esto? Pues que practicar era la mejor forma de encontrar aquellas fórmulas que mejor nos funcionaban en los juegos y a través de las que menos tiempo debíamos invertir para resolver cada puzle (aunque se tratase de conseguir un pollo de goma con una polea en medio para cruzar un acantilado colgados de una cuerda). En el marketing de contenidos pasa algo así; leer las recomendaciones de terceros está genial, pero coger un WordPress y reventarlo a textos interesantes para ver cuáles funcionan, a qué tipo de público debemos dirigirnos o por qué esto, lo otro y lo de más allá, solo vas a conseguirlo tú. Invirtiendo tiempo, trabajando y haciendo pruebas, y pruebas, y pruebas…

En el #marketingdecontenidos, como en los videojuegos, necesitas resolver un entuerto para tener éxito. Click Para Twittear

#3 Por encima de todo, ¡aventura!

Guybrush: Emprendo una aventura completamente nueva.

Pirata: ¿Dejarse bigote?

Guybrush: No. Algo más grande.

Pirata: ¿Barba?

Monkey Island 2: Lechuck’s Revenge (LucasArts, 1991)

Como dijo el novelista Joseph Conrad: “Creí que era una aventura y en realidad era la vida.” Detener el complot de un tentáculo loco (porque le han salido brazos y cree que puede conquistar el mundo, todo sea dicho) o buscar a los monstruos clásicos de Hollywood después de que desaparezcan en una fiesta de viejas glorias daba un poquito más de sal a tu vida (¡y delante de una pantalla de ordenador!); ¿pero por qué? ¡Pues porque te hacía partícipe de la historia!

Escribir un blog, preparar los contenidos de un nuevo proyecto empresarial o afilar la ironía para diferenciarte un poco de todo lo que se ha hecho son partes de tu trabajo, pero también de ti mismo y de tu día a día. ¡No te olvides!

Captura del videojuego 'El día del tentáculo'

¡Cuidado, es un tentáculo violeta con dos brazos (y sabe cómo usarlos)!

Una buena aventura gráfica era aquella que nos ofrecía complicidad y esa vía de conexión que necesitábamos para engancharnos. ¿Ya ves la relación de la que te estoy hablando, verdad? Como ya hemos dicho, es cuestión de empezar por entender a tu público y practicar, pero no te olvides de comprender aquello que realmente es el content marketing: ¡es un reto! Y cada día podemos decidir hacia dónde mover nuestros pasos, y el cursor del ratón.

#4 Y no te olvides de la diversión

Bibliotecaria: ¿Cuál es tu nombre?

Guybrush: Guybrush Threepwood.

Bibliotecaria: Guybrush, ¿eso es francés?

Guybrush: Actualmente, eso es ficción.

Monkey Island 2: Lechuck’s Revenge (LucasArts, 1991)

El gran éxito de la aventura gráfica fue el sarcasmo, la ironía, los diálogos surrealistas, la complicidad con el jugador, la intriga, la inmersión en la trama con gráficos que a los niños de hoy les harían sangrar los ojos…

Desde Guybrush Threepwood (The Secret of Monkey Island, 1990) a Bernard (El día del tentáculo, 1993), pasando por el cuarentón de Larry con la libido subida (Leitsure Suit Larry, 1987) o el conserje Roger Wilco que trabaja en una nave espacial y viaja por la galaxia en busca de la verdad, la justicia y suelos más limpios (Space Quest 1-6, 1987-1995), todos comparten una forma divertida de ver la vida y hacen que el jugador también se lo pase en grande.

Si quieres ser verdaderamente bueno en marketing de contenidos… ¡no te queda otra! Vas a tener que pasártelo bien creando esos contenidos de calidad que te piden aquí y allá (si no es así, hay muchos otros trabajos, seguro que encuentras algo que te guste más), pero tampoco deberías olvidarte de que hay otra persona que debería pasárselo igual o mejor que tú: el lector o la lectora del texto.

Captura del videojuego 'The Secret of Monkey Island' y ejemplos de marketing de contenidos.

Te lo dije. Ahí está. Busca a mano derecha entre todos esos píxeles de principios de los noventa…

Para ser bueno con el #marketingdecontenidos debes conseguir que tanto tú como el lector os lo paséis bien. Click Para Twittear

Estos son los cuatro puntos principales para los que tenemos tiempo hoy; y estoy completamente seguro de que todos y cada uno de ellos son así. Quizá haya más; quizá dé para una segunda parte, pero por más que me gustaría… ¡OH, DIOS MÍO! ¡MIRA DETRÁS DE TI! ¡Un mono de TRES CABEZAS!

Eh…No ha funcionado, ¿verdad? ¿Apaga el ordenador y vete a la cama?