Es de noche y la voz de B. B. King, acompañada de Lucille, su inseparable guitarra, suena con fuerza. Escucho Sweet Little Angel, una canción cuya esencia es el vigor y la fuerza del lenguaje del bluesman en interacción con su auditorio. ¿Te animas a escucharla?

Y ahora te preguntarás: ¿qué tiene que ver esta canción de B. B. King con la figura del corrector de textos? La respuesta es simple: nada. Y todo.

El blues del corrector de textos

Con la revolución tecnológica, las plataformas digitales permiten que la interacción con el «auditorio» sea tan directa e íntima como en un concierto de B. B. King. Es en ellas donde el corrector de textos se nos revela como un ángel velador de la integridad del lenguaje; esa figura invisible, pero contundente, capaz de dar sentido y unidad a un texto.

Por ello, el corrector de textos nos encaja necesariamente en el panorama digital y en el mundo del marketing de contenidos, basado fundamentalmente en la atracción y la seducción a través del lenguaje. Con la creación de contenidos en diversos formatos y estilos, captas la atención de un público objetivo definido, con el fin de impulsarlo a convertirse en tu cliente. Así, llegas a él generando impactos positivos y branding sobre tu marca, ofreces al usuario aquel contenido que necesita y le ayudas a tomar decisiones en el momento justo en que lo necesita. Los beneficios son notorios: obtienes una reputación positiva como marca, te conviertes en una referencia dentro de tu sector, mejoras el posicionamiento de tu página web, generas tráfico cualificado y aumentas las posibilidades de éxito. Diferenciación, fidelización y branding.

B.B. King

Sin embargo, todos estos logros se pueden ver arruinados, ya que la inmediatez vertiginosa de los contenidos provoca que las erratas sean cada vez más frecuentes y peligrosas, con la capacidad de convertirse en virales en segundos, con consecuencias graves como la burla, el desprestigio y la pérdida de credibilidad. Y una vez que la confianza se ha roto, cuesta mucho volver a enamorar. Casi nada, ¿verdad? No te preocupes, existe una figura profesional dedicada a ser tu ángel y con todas las competencias para conseguirlo: el corrector de textos.

El pasado mes de octubre se celebró en Madrid el 3.er Congreso Internacional de Corrección de Textos en Español (3CICTE), cuyo lema precisamente ha sido: «Tus palabras son tu imagen». No solo es importante qué dices, sino cómo lo dices. Por lo que unos contenidos cuidados y de calidad son la mejor imagen de tu empresa.

Por tanto, necesitas contenidos de calidad y limpios, que aporten valor, que sean relevantes y cuidados. Así mejoras tu imagen de marca, estableces relaciones directas y cercanas con tus usuarios, generas un ambiente de confianza y los enamoras con tu producto. Además, optimizarás tu posición en los buscadores, cada vez más sensibles a la corrección ortográfica y a la coherencia de textos de blogs y páginas web.

Para lograrlo, cuenta con el corrector de textos, una figura imprescindible y necesaria, como ese ángel al que canta B. B. King en Sweet Little Angel, canción que bien podríamos titular El blues del corrector de textos.