El trabajo de fin de grado es, hoy día, un requisito indispensable para graduarse con éxito y convertirse en un egresado —palabra que está muy de moda no sabemos por qué. Cada dos o tres semanas llega a nuestro pequeño fuerte una tesis o un TFG y, si bien muchos de ellos, están preparados con mucho interés y cuidado (al fin y al cabo, el 99% de los mismos se realizan sobre trabajos que interesan al estudiante), con frecuencia hay errores de segmentación, exposición o redacción (en concreto, de estilo) que afectan a la investigación y suelen influir en la nota final.

El trabajo de fin de grado supone el cierre de un estudio concreto y las facultades lo ven como la aplicación de las competencias que se han adquirido a lo largo de cuatro años de carrera; por esta razón, no solo se espera una presentación y un desarrollo adecuado al nivel universitario, sino que también se prevé que los alumnos sepan contrastar, desarrollar, refutar opiniones y reflexionar de un modo relevante y teórico-práctico acerca de la temática elegida y aprovechando todos aquellos conocimientos ya superados en otras asignaturas.

Pasos para preparar el trabajo de fin de grado

Primera fase: elección del tema del trabajo de fin de grado

Como sabéis, la propuesta del TFG depende de la facultad; en la mayoría de los casos, la universidad suele permitir al alumnado elegir dos temáticas y un tutor entre varias opciones; por ello, procuraremos definir un área de estudio bien relacionada con el bloque temático que cursamos y prepararemos toda la documentación suficiente para el desarrollo y la asignación.

Una vez tienes temática, es el momento de documentarse adecuadamente, para lo que te recomendamos fondos bibliográficos de calidad; aquí es fundamental elegir y segmentar aquellas universidades que destaquen en tu área de estudio.

Segunda fase: introducción a la investigación

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Ante todo, tocará reunir información. Para ello, utilizaremos fuentes impresas y electrónicas de confianza y empezaremos a reunir ideas y a contrastar la información de los diferentes autores o vías de pensamiento.  Debemos tener presente, además, que la normativa europea acoge diferentes tipos de TFG: trabajos experimentales, bibliográficos y específicos según la normativa del centro (que siempre quedarán bajo los cánones que estime la facultad).

Aquí es particularmente importante contar con recursos bibliográficos de calidad y saber evaluar o cribar la información que recibimos. Nos preguntaremos constantemente qué es relevante y qué no; así como evaluaremos la fiabilidad de las fuentes con las que estamos trabajando.

Por un lado, debemos reseñar la importancia de los fondos virtuales como primera opción para consultar artículos, tesis, libros y todo tipo de documentación rápidamente, así como un modo de situar todo ese material para su posterior consulta; por otra parte, contrastaremos 1) quién es el autor, 2) dónde se fundamenta, 3) si es información actual, 4) su objetividad y 5) su legibilidad y accesibilidad.

La Biblioteca de la Universidad de Sevilla pone a disposición del usuario una pequeña guía para asesorarse sobre búsquedas en Internet y evaluar la funcionalidad de los resultados obtenidos que puede ser interesante en esta fase.

Tercera fase: estructurar el proyecto

En las tesis y los trabajos de fin de grado que nos llegan, a menudo encontramos un error de base: la incorrecta estructuración del trabajo. Las tutorías en el TFG suelen prevenir errores en el desarrollo de la idea planteada; pese a las reuniones constantes, sin embargo, los profesores no pueden evitar fallos de coherencia del discurso: nexos de unión entre ideas, orden, conectores de los párrafos, etcétera.

Prevenir todo esto supone haber procesado adecuadamente toda la información que hemos seleccionado y estamos decididos a utilizar pero, además, si no redactamos con asiduidad podemos necesitar algo de ayuda extra en la que apoyarnos. Si este es tu caso, las siguientes referencias bibliográficas pueden ayudarte a evitar este tipo de errores y a plantear y desarrollar un proyecto integral para nuestro TFG.

Durante la estructuración del proyecto, además, deberemos plantear los métodos de investigación (en especial, en aquellos trabajos que requieran grandes dosis de búsqueda bibliográfica, o todo lo contrario, es decir, experimentación de campo); tanto para esto como para la obtención de material de apoyo deberíamos contrastar la información con el tutor, y revisar guías de orientación de otras facultades para el Trabajo de Fin de Grado.

En nuestra práctica profesional, nosotros nos hemos apoyado varias veces en documentos de la Universidad Rey Juan Carlos y la Agència per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya, que consideramos imprescindibles.

 Cuarta fase: redacción y normas de estilo del trabajo de fin de grado (TFG)

Redactar el TFG requiere de varias fases re

Como es lógico, en Vorágine recomendamos la ayuda de un corrector profesional para pulir errores de estilo y pequeños fallos de ortografía. Aun así, desde el principio la redacción debe apoyarse en tres fases: a) análisis de la información, b) reflexión, desarrollo y síntesis (siguiendo el patrón de tesis, antítesis y síntesis) y c) asegurarnos que ese patrón se adapta a una introducción, desarrollo de todos los temas pertinentes y conclusiones.

Una buena estructuración será clave para volcar nuestros conocimientos a lo largo de un discurso coherente, y no debemos tener reparos en apoyarnos en ayudas acerca de cómo elaborar trabajos de investigación (por ejemplo, Cómo elaborar trabajos de investigación de la Biblioteca Universitaria de la Universidad de Málaga) e incluso manuales.

De igual modo, cómo hacer el trabajo de fin de grado supone también comprender nuestras carencias, si las hubiera, e intentar darles solución. Así, deberemos prestar especial atención a las notas al pie, las referencias bibliográficas y los errores de ortotipografía (en concreto, de maquetación), e incluso permitir que un corrector de textos profesional evalúe el trabajo.

Quinta fase: la temida defensa y la exposición pública del TFG

Una vez entregado el trabajo escrito… aún te quedará una prueba más para conseguir tu título de graduado: la exposición oral. Enfrentarte al tribunal no es algo fácil, y los nervios pueden jugarte una mala pasada, pero no te preocupes, ahí van unos cuantos consejos para que tu presentación del TFG sea todo un éxito. ¡Adelante, esto ya está listo!

#1 Observa el recorrido: trata de preparar un discurso coherente; imagínate un camino con un principio y un final.

#2 Los puntos fuertes: todo tema tiene sus puntos fuertes, sus palabras clave, su frase en la que todo se resume; a partir de ahí, desarrolla cuanto quieras.

#3 Ni te ocurra leer: los recursos gráficos están ahí para ser explicados o fundamentar lo que sale por tu boca; no es un guion que tengas que leer punto por punto.

#4 Tecnología a tu servicio: nunca al contrario, que conste. No te pases con presentaciones, gráficos y vídeos; mentalízate de que tienes que defender tu TFG ante el tribunal.

#5 Prepara la presentación del TFG muy bien: nada de esquemas fijos, prepárate todo el trabajo y sácale partido a todo lo que has estudiado, a todo lo que te has documentado y a todo lo que has conseguido probar, ¿de acuerdo?

Muy pronto os traeremos unos cuantos consejos prácticos para no dejar ningún cabo suelto en la exposición del TFG.

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