Cuando por fin das el paso y decides adentrarte en la profesión de redactor freelance, es normal que te asalten dudas sobre lo que tienes o no tienes que hacer o cómo desenvolverte en tu día a día. Para hacértelo un poquito más fácil, hemos preparado una recopilación de errores que todos, en mayor o menor medida, hemos cometido y en los que no deberías caer. ¡Vamos allá!

5 errores que no deberías cometer como redactor freelance

  1. Poco a poco pela la vieja el coco

Un error fatal para la vida laboral de cualquier redactor freelance es la inconstancia: apuntarte a una o dos ofertas de portales de empleo está bien, pero si quieres dedicarte a esto de modo profesional tienes que ser perseverante. Hay muchos lugares donde puedes preguntar y ofrecer tus servicios como redactor profesional, desde agencias de marketing hasta periódicos o revistas.

Si no recibes más que negativas, no desesperes: como te decía, la paciencia es una gran virtud que tendrás que ejercitar (aunque no quieras) hasta que se te abran las puertas del mundo laboral. Conseguir clientes no es fácil, pero si eres constante verás cómo el segundo tarda menos que el primero y el sexto mucho menos que el quinto. ¡Ánimo!

Conocer estos cinco errores te salvará la vida como redactor freelance

  1. Vísteme despacio, que tengo prisa

A todos nos ha pasado: los primeros presupuestos que te llegan como redactor freelance son motivo de celebración, y por eso cuando desestiman tu oferta la decepción es indescriptible. En serio, nos ha pasado a todos. En lugar de deprimirte, pregúntale a la persona interesada por qué la ha desestimado y mejora esos puntos en la próxima ocasión. ¡No hay mal que por bien no venga!

  1. Si no te quieres, ¿cómo te van a querer?

Un error muy grave que todos hemos cometido en algún momento es no valorar adecuadamente nuestro trabajo: el tiempo dedicado a escribir no volverá, y tampoco se puede ofrecer un texto de calidad sin un proceso de documentación y revisión que complementa la propia redacción del documento.

Con esto, quiero decir que dediques un momento a pensar por cuánto vendes tu trabajo y qué beneficio te está aportando. ¿Cuánto tiempo tardas en escribir un artículo de 800 palabras? ¿Y uno de 400? Ten en cuenta que los precios de cada artículo deben darte para vivir si quieres dedicarte a ser redactor freelance profesionalmente, y esto significa no solo llegar a final de mes: también tienes que contar con una cuota de autónomo, y con que en algún momento te contagiarás de alguna gripe asesina, y que en agosto hay que cogerse unos días de vacaciones porque con el calor no se puede… En definitiva, que tienes que cubrir gastos y, además, conseguir un fondo que te permita mantenerte a flote en las épocas en las que haya menos trabajo.

En la misma línea, no tengas reparos en negarte a cumplir con propuestas abusivas, que generalmente se escudan en un “si quedamos contentos con tu trabajo, tenemos muchos encargos más por hacerte”. Valora tu tiempo y tu esfuerzo y decide en consecuencia.

  1. Al César, lo que es del César

Lo mismo sucede con las muestras de trabajo gratuitas: cada cual es libre de decidir si quiere regalar su trabajo o no, pero lo mejor es tener una carpeta con diferentes ejemplos de textos que hayas redactado y hacerlas llegar a la persona interesada, previa firma de un contrato de confidencialidad. De esta manera te estarás cubriendo las espaldas ante un posible mal uso de tus textos (aunque esto no tiene por qué suceder).

El motivo es simple: a ti, preparar un texto específico para un posible cliente te lleva tiempo, y el tiempo es dinero. Y si este posible cliente recibe tu muestra gratuita y 15 muestras más… Bueno, tal vez entonces ya no necesite los servicios de un redactor freelance porque ya ha conseguido los posts para un mes entero, ¿verdad? Obviamente, te hablo de un caso extremo, pero mejor es prevenir que curar.

  1. Un “no” a tiempo vale más que mil palabras

Antes de empezar un proyecto nuevo, asegúrate de que todo el mundo tiene claro lo que se acordó. Procura esforzarte por entender lo que el cliente te está pidiendo y envíale una propuesta a modo de resumen por escrito, para que no queden dudas.

De esta manera te estarás protegiendo frente a clientes que quieren hacer montones de cambios, o que no saben lo que quieren, o que intentan añadir nuevas tareas al proyecto inicial. Muchas veces esto pasa por desinformación o desconfianza, así que tendrás que armarte de paciencia, convencerles de que te dejen escribir y, por supuesto, decir que no a todo aquello que no entre en los márgenes de vuestro acuerdo.