La traducción jurada es un servicio delicado y, aunque es mucho más frecuente de lo que pueda parecer, suele levantar muchas dudas a la hora de contratar a un profesional del sector. Al fin y al cabo, muchas de estas traducciones tienen que ver con contratos, sentencias judiciales o títulos académicos, y no se trata de documentos que podamos dejar en manos de cualquiera, ¿verdad?

Vamos a ver cuáles son los cuatro puntos básicos en los que debes fijarte antes de decidirte a contratar una agencia de traducción para que lleve a cabo tu traducción jurada, ¿vale?

El precio

La ley no estipula ni tarifas mínimas ni máximas en el ámbito de la traducción jurada, por lo que cada profesional y cada agencia puede establecer las tarifas que considere oportunas. En este sentido, y como sucede casi siempre, lo mejor es comparar diferentes precios en relación con otros aspectos que, de ninguna manera, podemos olvidar: la calidad y la rapidez.

El plazo de entrega

Solo tú sabes para cuándo vas a necesitar tu traducción jurada. Por lo tanto, cuando contactes con el traductor dile claramente el tiempo del que dispones, porque así podrá valorar su disponibilidad e informarte sobre posibles recargos por urgencia si es necesario.

Tanto si contratas a un traductor freelance como a una agencia de traducción, es importantísimo que respeten el plazo de entrega y, por tanto, te recomendamos que guardes bien toda la documentación donde dicha fecha quede reflejada: presupuestos, correos electrónicos…

El sello

El sello del traductor jurado debe reunir unos requisitos, ¡no vale cualquiera!

El sello del traductor jurado debe reunir unos requisitos, ¡no vale cualquiera!

Un traductor jurado solo tiene esta consideración si ha sido nombrado como tal por el Ministerio de Asuntos Exteriores, y en este momento sus traducciones adquieren un carácter oficial que tiene validez en todo el territorio nacional.

Para dar fe de este carácter oficial, el traductor jurado dispone de un sello con el que certifica que el original y la traducción se corresponden. En él deben constar los datos del traductor: nombre y apellidos, dirección, teléfono e idiomas en los que ha obtenido la certificación de traductor jurado. Por tanto, busca en la web del Ministerio para cerciorarte de que vas a trabajar con un profesional cualificado.

La calidad y la experiencia

Obviamente, para ser nombrado traductor jurado por parte del Ministerio hay que cumplir con unos requisitos mínimos que aseguran la validez del traductor. Aun así, siempre habrá gente con más pericia que otra, o con más experiencia, o con mayores conocimientos. Ya sea por tener una vida laboral más larga como por haber contado con una formación mejor, las diferencias pueden ser abismales.

Te recomendamos que solicites el currículo de la persona que vaya a llevar a cabo el servicio y compares tarifas y experiencia, ya que no siempre más caro significa mejor.

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