Si finalmente te has decidido a traducir tu página web por ti mismo/a, hay algo que debes tener en cuenta desde el minuto uno: con traducir el texto no basta. La principal motivación para traducir una web a otro idioma es conseguir más clientes, ¿verdad? Entonces, olvídate de reescribir fielmente el texto del español a otros idiomas.

traducir página web

Traducir nuestra página web nos ayudará a incrementar el número de clientes que consiguen encontrar nuestros productos o servicios.

Para traducir una página web de forma eficaz es necesario que adaptes el texto a las características de los idiomas de destino. Esto, como puedes imaginar, significa muchas cosas: desde utilizar una ortografía y una gramática correctas hasta investigar un poco acerca del marco cultural al que te vas a dirigir. Con todo ello, conseguirás ofrecer una buena imagen a los distintos visitantes de la página. Por ejemplo, ten presente que no es lo mismo querer captar a un cliente japonés que a uno norteamericano.

Pero no solo eso: para conseguir mayores beneficios, traducción y SEO (posicionamiento web) deben ir de la mano y, por ello, será necesario que optimices el contenido para atraer más visitas. O sea, que ya no solo estamos hablando de traducción, ¿verdad? Es momento de preocuparse por un tipo de labor más concreta: la traducción web o traducción SEO.

Traducción SEO

A continuación, te presentamos algunas pautas útiles que debemos tener en cuenta en el momento de traducir nuestra página web:

  • Traducción y Google. El hecho de que tu página web esté escrita en inglés, en árabe o en ruso no hará que aparezca mágicamente entre los primeros resultados de búsqueda de Google en esos idiomas: necesitarás realizar un estudio del sector, crear contenido relevante y posicionar diferentes palabras clave en cada una de las lenguas de destino con el fin de colocar la web en una posición privilegiada en los buscadores.
  • Analiza las palabras clave atentamente. Si de verdad quieres rentabilizar el tiempo que invertirás en traducir tu web, necesitarás estudiar con atención qué términos son los más utilizados en cada idioma: puede que “fee” resulte más útil que “fees”, pero quizá “tarifas” proporcione mejores resultados que “tarifa”. Asimismo, hay palabras clave que, por muy rentables que puedan resultar a largo plazo, son muy difíciles de posicionar; de este modo, deberemos recopilar información, analizarla y encontrar el punto intermedio (por ejemplo, aplicando criterios de geolocalización a las búsquedas).
  • El contenido nunca es suficiente. Si de verdad quieres conseguir que los clientes extranjeros encuentren tu página web en primer lugar, no olvides traducir también las metaetiquetas y las descripciones. Las metaetiquetas y las descripciones son la forma que tiene una página web de hablar con los buscadores, y es la información que estos utilizan para mostrar unos u otros resultados ante cada búsqueda de los internautas.

El SEO no es una ciencia exacta, y si no tienes experiencia en el sector deberás mejorar los resultados de tu web a base de prueba y error. Paciencia, perseverancia y un poquito de esfuerzo serán tus mejores armas para conseguir que la traducción de tu web sea un éxito.