No te voy a descubrir la luna si te digo que hay contenidos que tienen mucho impacto y otros que no funcionan. El tema a tratar, la estructura del artículo o el tono con el que nos comunicamos con nuestro público son algunos factores imprescindibles que debemos cuidar.

Hoy, me he decidido a charlar contigo sobre el tono. Con el fin de seguir enumerando obviedades, te habrás dado cuenta de que las cosas no se dicen igual en Facebook, en Twitter o en el blog, ¿verdad? Y que una campaña en Instagram, si bien puede sacar partido a las palabras, escoge otras formas de comunicar. Dicho de otro modo, el tono se adapta al medio.

El tono comunicativo en el marketing de contenidos: punto básicosAl crear contenidos para un blog, un briefing y un estudio de mercado y de nuestra marca serán claves; lo que buscamos aquí es delimitar los contenidos que deseamos compartir, quién somos y con quién hablamos.  Para ello, lo más sencillo será comprobar quién es nuestro cliente y, dentro del mismo, qué lo define antes de crear una buyer persona hacia la que dirigirnos (o las que sean necesarios).

Entre nuestros clientes habrá un porcentaje que conecte con nosotros a través del blog siguiendo una estrategia de marketing de contenidos periódica, por lo que crear un perfil o target hacia el que enfocarnos permitirá definir tres puntos relacionados con lo anterior:

#1 Qué tipo de contenidos vamos a compartir: ¿qué busca ese usuario-tipo?, ¿tips para escribir buenos posts en su blog?, ¿tutoriales sobre un tema concreto?, ¿novedades y gadgets que se están imponiendo dentro de un sector?, ¿actualizaciones del algoritmo de Google?

#2 Cómo nos vamos a presentar: ¿adoptaremos un perfil muy profesional quizá?, ¿algo más cercano? Todo ello dependerá del segmento de nuestro público que queramos captar con nuestra estrategia de marketing de contenidos.

#3 Con quién estamos hablando: y esto es básico, fundamental. Por dos razones: la primera, porque sabiendo quién tenemos delante, elegiremos adecuadamente los contenidos de calidad que queremos crear y mostrarle, pero lo que es igual de importante, la segunda razón, porque es el único modo de escoger el tono comunicativo.

En el marketing de contenidos, el tono se adapta al medio. Click Para Twittear

Cómo escoger el tono comunicativo para tu blog

Si te acercas por cualquier ponencia sobre este tema de tres horas de duración, te van a empezar a explicar, y explicar, y explicar… Que si historia de Internet, de los primeros blogs, con el auge de las redes sociales… Todo muy interesante pero, al final, escoger el tono para tu blog une dos cosas básicas: la forma en la que se expresan los usuarios en ese sector y la personalidad de la empresa (que debe ir de la mano de la voz que tiene en ese medio concreto).

Así, en un blog que se centra en fórmulas que funcionan en una economía de escala (por decir algo de lo que no tengo ni la más remota idea), vas a tener que usar el argot propio de la microeconomía y hablar de temas que le llamen la atención a tu buyer persona (o sea, al público del blog), ¿y el tono? El tono, que es aquello que nos interesaba, tiene que ver con los dos conceptos anteriores, por lo que si en nuestro blog hablamos con estudiantes de Economía, quizá sea mejor crear una comunidad en un tono profesional pero cercano, mientras que si pretende ser un espacio de referencia en el sector, deberíamos optar por un tono más formal en algunos de los medios.

Solo tienes una voz (la tuya), pero puedes adaptarla a diferentes canales con diferentes tonos comunicativos. Click Para Twittear

En sectores menos específicos, las opciones son todavía mayores, pues conjugan perfectamente la forma en la que se expresan los usuarios (cercana, profesional, formal o informal…) con el modo en el que se presenta la marca, cuyo tono siempre tiene que encontrar su propia personalidad.

Todo lo anterior podría resumirse en que yo solo tengo una voz (la mía), pero puede adaptar mi tono y mis formas de comunicación según el medio: no me expreso igual en el blog, que en mi vida personal, que en el bar con los amigos, que en una reunión con un cliente…

Esto se extrapola perfectamente a nuestra página web, nuestro blog o las redes sociales en las que tenemos presencia y donde no deberíamos mantener un tono uniforme, así que ponte las pilas y empieza a definir quién te lee aquí y quién te lee allá. ¡Ánimo!