Suele decirse que, cuantas menos ganas tiene uno de sonreír, más necesario es que lo haga, ¿verdad? Pues parece que, en el marketing de contenidos, ocurre algo parecido. Y es que resulta que la mayoría de las grandes marcas está acogiendo estrategias de marketing positivo (positive marketing).

¿Cómo? Verás, lo que han hecho muchas marcas es empezar por conocer a su público objetivo y, a continuación, enviar los mensajes positivos relacionados e incluso crearlos. Si no sabes a qué me refiero, échale un vistazo al vídeo de la campaña que adjunto tras este párrafo: la marca Dove es un ejemplo clarísimo de marketing positivo, y tenemos mucho que aprender de sus publicistas y expertos en marketing.

Como verás, se pueden sacar unas cuantas buenas ideas de esto para nuestras campañas de marketing de contenidos. Sobre todo hoy, cuando tanto las pymes como las grandes marcas como Coca-Cola, Apple, IBM o Gas Natural saben que su público está pasando por un mal momento.  ¡Ya verás!

¡Empieza por ser positivo, y cuéntalo!

El secreto del que estamos hablando es, en realidad, muy simple y consiste en humanizar las marcas: demostrar que aquel que hay detrás de este blog o de una gran empresa son personas como tú, que estás leyendo este artículo, o como tu familia, que está comprando productos de electrónica y alimentación (e incluso un billete de lotería).

A ello se suma una idea positiva de la situación, pues está demostrado que los mensajes optimistas son mejor recibidos por los usuarios (en especial, en Internet y, sobre todo, en social media) y que tienen mayores posibilidades de viralizar su contenido.

Por esto, mensajes que traen esperanza, que recuerdan las pequeñas cosas o que te hacen sentir mejor se convierten en un arma fantástica para llegar a nuestro público. En resumidas cuentas, el marketing positivo se centra en acercarte a tu target, en hacerlo reír, en compartir una idea, una sensación o un sentimiento con él.

Por eso mismo no debe ser frívolo ni poco creíble, sino todo lo contrario. Y lo que todavía es más importante, debe tener muy presente a quién va dirigido y cómo hemos delimitado a nuestro público. ¿Queda claro? Después, siempre habrá tiempo para segmentar, darle tres vueltas de tuerca y encontrar nuevas vías a través de las que seguir impactando en el consumidor.

Aunque quizá esa sea una de las bases del problema, y la solución nos la da el marketing positivo, ¿verdad? El consumidor (o usuario, o buyer persona) también tiene que dejar de ser alguien frío, anónimo y plano, y tiene que empezar a convertirse, con nuestra ayuda, en alguien verdaderamente real.

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