500.000 puestos de trabajo vacantes en marketing digital, y un porcentaje altísimo de los mismos también recae en la generación de contenido multicanal. Estaríamos hablando de un perfil muy heterogéneo, evidentemente, donde se unen analistas, expertos SEM, redactores o capacitados en plataformas DMP, por ejemplo.

Son cambios tecnológicos que ya adelantaba la prensa a principios de este año (por ejemplo, El País en una noticia de 31 de enero de 2016 titulada Profesiones que desaparecen y otras que son el futuro pero aún no existen) y de las que se habló en una de las últimas conferencias organizadas por el Instituto de Economía Digital – ICEMD de ESIC y la Cámara de Comercio de Bilbao.

El marketing de contenidos dentro de estas previsiones

En este sentido, uno de los puntos débiles del marketing de contenidos ha sido que todo el mundo sabe escribir —bueno, una gran mayoría— y que los perfiles profesionales se han confundido durante casi una década.

Así, no es extraño ver a periodistas o publicistas sin especialización que han tenido que adaptarse a marchas forzadas en los últimos años, y otros(as) que colean y penden de un hilo, incluso en grandes agencias de marketing y publicidad. El motivo no es otro que una falta de conocimiento y experiencia en el uso de herramientas SEO, una formación insuficiente en cuestiones semánticas, más que gramaticales, y con demasiada estaticidad en un sector que cambia a gran velocidad y exige que todos nosotros lo hagamos con él.

De este modo, faltan feeds, blogs o líderes de opinión (o influencers, si te mola más en inglés) de Twitter o Reddit en la pantalla del iMac, y no tanto medio tradicional, tanta búsqueda orgánica y tanto exceso de malos hábitos que, en su momento, eran suficientes para estar al día de todo lo que ocurría a nuestro alrededor.

¿Es necesario especializarse en marketing de contenidos para trabajar en el sector? Hoy, sí. Y cada vez más, puesto que asistimos a un momento donde las fronteras y los marcos empiezan a solidificarse y, cuando esto ocurra, ese será el mínimo de exigencia a partir del que evaluar a los futuros candidatos y candidatas que quieran entrar.

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