Placa que conmemora la obra de Valle-Inclán en el Callejón del Gato.

Placa conmemorativa a Valle-Inclán en el Callejón del Gato (Madrid, España).

En la 19ª edición del DRAE, publicado en 1970, se definía al esperpento como un «género literario creado por Ramón del Valle-Inclán en el que se deforma sistemáticamente la realidad, recargando sus rasgos grotescos y absurdos, a la vez que se degradan los valores literarios consagrados; para ello se dignifica artísticamente un lenguaje coloquial y desgarrado, en el que abundan expresiones cínicas y jergales».

El esperpento como estilo literario nace mediante la obra Luces de bohemia, publicada en la revista España en 1920, y, según el propio Valle-Inclán, bebe artísticamente de la pluma de Quevedo y del pincel de Goya, refiriéndose, por ejemplo, a la serie de Los caprichos.

El esperpento en la ficción

Max Estrella, protagonista de la novela, define el esperpento en la escena XII, mientras habla con don Latino de Hispalis:

Los héroes han ido a pasearse al callejón del Gato. […] Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. […] Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. […] La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.

Esta descripción está basada en una localización real: la calle de Álvarez Gato, en la que había una ferretería con un espejo cóncavo y otro convexo en su fachada a modo de reclamo publicitario. Valle-Inclán transforma esta diversión para los transeúntes en una metáfora de la realidad, caracterizada por:

  • la degradación de los personajes, que son, a menudo, cosificados y reducidos a meros signos:

Zaratustra, abichado y giboso –la cara de tocino rancio y la bufanda de verde serpiente– promueve, con su caracterización de fantoche…

  • la mezcla de mundo real y de pesadilla
  • la mezcla de lenguaje culto, popular y jergas
  • la fusión de formas humanas y animales:

Don Latino interviene con ese matiz de perro cobarde.

  • el abuso del contraste
  • la presencia de la muerte
  • la burla y caricaturización de la realidad
  • la crítica e intención satírica, que constituyen la verdadera intención de la obra

Lo grotesco se vuelve la forma de expresión de este género, por lo que los ambientes más usuales son aquellos más sórdidos: tabernas, burdeles, calles peligrosas de la capital o antros de juego. Asimismo, los personajes que pululan por el texto son prostitutas, borrachos, mendigos o artistas fracasados, bohemios sin voluntad que aparecen cosificados y animalizados.

Una de las reflexiones más importantes acerca del esperpento es dilucidar si se trata de una imagen deformada de la realidad o bien de un reflejo fidedigno de una realidad deforme.