Dormir la mona

La expresión dormir la mona describe el descanso que necesita un borracho después de una noche de exceso. Suele afirmarse que este enunciado surge de la comparación de las personas en estado de embriaguez con un simio, mientras que otros apuestan por la costumbre de feriantes de emborrachar a un mono con finalidades cómicas (y, probablemente, poco saludables para el mismo) para que trastabillase, tropezase, etcétera.

Sun_Wukong_rey_mono

Sun Wukong, el Rey Mono del imaginario chino, junto a Chang’e, el conejo de jade.

Existen testimonios de su uso desde el siglo XVI, y en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha puede leerse un juego de palabras que se mueve en el campo de la doble significación: “Dáselos, Sancho, dijo D. Quijote, no para tomar el mono, sino la mona […]

No es extraño, pues, encontrar asociaciones similares en la cultura clásica, donde se relacionaba la figura del mono con los placeres del vino y la alegría. El imaginario oriental también le concede atributos similares: uno de los máximos exponentes es Sun Wukong, el Rey Mono.

Dormir a pierna suelta

Seguro que alguna vez has dormido a pierna suelta, pero… ¿te has preguntado de dónde viene el dicho? Sus raíces se hunden en el periodo en el que los presos pasaban encadenados día y noche, lo que no les permitía descansar adecuadamente para asumir los trabajos forzados que debían llevar a cabo al día siguiente.

Sin embargo, en algunas ocasiones, se premiaba a los condenados que mantenían una buena conducta con una noche de sueño reparador, libres de sus grilletes. De este modo, dormir a pierna suelta tenía un significado literal y repercutía en un mejor estado físico del reo.

Dormir a la pata llana, o a pata llana

La pata llana hace referencia al pueblo, al vulgo, al populacho; esta gente, a diferencia de la nobleza o la burguesía, no tenía ningún privilegio especial, ni vivía a base de bicocas, es decir, gracias a su posición. Por tanto, la locución manifiesta la idea de que el pueblo dormía de un modo más sencillo, pero también más a gusto, con menos preocupaciones en su haber y más profundamente, a causa de la gran cantidad de trabajos físicos que realizaba a lo largo del día.

Dormir sin preocupaciones...

Dormir sin preocupaciones…

Dormir como un bendito

Suele decirse que aquellos que han realizado malas acciones tienen problemas para conciliar el sueño. Sin embargo, un “bendito” tiene la conciencia tranquila, por lo que no tiene problemas para dormir a pierna suelta.

Consultar con la almohada

A menudo, suspendemos la toma de decisiones y relegamos esta tarea para el dormitorio. Así, consultar con la almohada lleva intrínseca esa intención de dejar pasar un tiempo prudencial para evitar que las emociones influyan en los asuntos de importancia.

A su vez, la expresión agrega la idea de que es por la noche el momento de relajación donde afloran los pensamientos y, por lo tanto, es más sencillo alcanzar una resolución lejos de las tribulaciones del día.