Es una realidad: Internet ha cambiado para siempre el mundo tal y como lo conocíamos. La manera en que distribuimos la información, cómo la recibimos e incluso cómo la interpretamos se ha transformado en los últimos 10 o 15 años de una forma que no se había visto hasta ahora. Hoy, quien no crea en estas afirmaciones está condenado a perderse con los últimos ecos que quedan de un mundo analógico cada día más relegado al olvido.

Sin embargo, hay muchos sectores que todavía se resisten a dar el salto hacia la nueva era tecnológica. Y el patrimonio cultural es uno de ellos. O, al menos, el patrimonio arqueológico. Y si no, dime: ¿cuántas veces has buscado información en la red sobre algún yacimiento que te interesaría visitar y has descubierto que no tenía página web, ni de Facebook, ni nada de nada?

Si echamos un vistazo rápido a las publicaciones que los especialistas han hecho sobre este tema, es fácil darse cuenta de que el patrimonio no se está difundiendo como debería, al menos en las redes. La información que se proyecta no capta el interés del público. Y ahora, confiesa: más de una vez has pasado de leer un plafón en un museo o de mirarte la web de un yacimiento porque te ha parecido un tostón, ¿verdad?

Bueno, pues que sepas que no eres el único o la única. Muchos expertos en la difusión del patrimonio coinciden en que existe un claro problema a la hora de conectar con el público. Y más importante todavía, que los gestores del patrimonio no parecen tener muy claro hacia dónde tirar en lo que a nuevas tecnologías se refiere.

En Vorágine tenemos muy claro que sería básico que los temarios formativos relacionados con la difusión del patrimonio incluyeran no solo nociones de marketing digital, sino una base sólida sobre inbound marketing que permitiera crear experiencias únicas e interesantes para los usuarios.

Al fin y al cabo, si marcas de todo tipo utilizan el inbound con éxito para crear historias y captar al público, ¿por qué no hacer lo mismo con la Arqueología? La interactividad que nos permite Internet ofrece un escenario único para tejer una comunicación eficaz y crear un diálogo que enriquezca a ambas partes de la conversación.

Difusión del patrimonio e inbound marketing

errores-difusion-patrimonioEstá claro que, como decía antes, Internet ha cambiado radicalmente la forma de aprender y de relacionarnos con nuestro entorno. En la misma línea, si los profesionales en la difusión del patrimonio arqueológico contaran con una formación adecuada en temas de marketing digital podrían conseguir grandes resultados. No es difícil ver cómo Internet es cada vez más popular a la hora de buscar nuestro próximo destino de vacaciones o qué hacer durante el fin de semana. El público interesado en los yacimientos arqueológicos está en Internet, y es fundamental saber cómo conseguir que compartan sus experiencias personales con el patrimonio y que se democratice el acceso a este patrimonio cultural. Sin perder, claro está, el rigor académico y científico que no puede desligarse del conocimiento arqueológico.

Pero si al público no parecen interesarle esas cuestiones más técnicas —admítelo, tú también te has aburrido leyendo sobre industria achelense, la evolución del Neolítico o los patrones socioeconómicos que regían tal o cual sociedad— y, aun así, no podemos dejar de lado toda esta información que es la que interesa a los investigadores, ¿qué solución tenemos?

Si le preguntas al inbound, te dirá que necesitas trabajar varias buyer persona que te permitan distribuir tus contenidos según el tipo de público al que quieras dirigirte, incluso dentro de una misma página web —aquí es donde entran en juego factores como la arquitectura de la información, por ejemplo—: así, podrás diversificar la información y centrarte en dar respuesta a las necesidades de los diferentes tipos de usuario que accedan al portal de un yacimiento, por ejemplo.

Y si a estas alturas todavía te estás preguntando por qué es clave que los profesionales del patrimonio aprendan a desenvolverse con soltura en los canales digitales, te diré que difundir es necesario y captar la atención del público, todavía más. Mantener en marcha una excavación arqueológica que no despierte el interés del público (y que, por tanto, no genere ingresos) es una misión cada día más complicada.

Así pues, desde Vorágine decimos ¡sí! a la inclusión del inbound marketing en los programas formativos relacionados con la difusión del patrimonio. Porque solo de esta manera se podrán crear estrategias digitales medibles, ajustadas y con objetivos alcanzables. Y, por supuesto, será una forma de poner en valor todo este patrimonio y despertar la curiosidad de los visitantes.