Una traducción jurada es un tipo de traducción en la que un traductor jurado, nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, garantiza que el texto es fiel al original. No hay que confundirlo, pues, con la traducción jurídica (relativa al Derecho) ni con la traducción judicial (relativa a los tribunales).

Si bien una traducción jurada puede ser jurídica o judicial, su alcance llega a prácticamente cualquier ámbito. Por lo tanto, es importante saber qué es exactamente este tipo de traducción para poder decidir si es lo que necesitas o si tan solo requieres de una traducción especializada en cierto sector.

Qué es una traducción jurada

Una traducción jurada, también denominada traducción certificada u oficial, es la traducción oficial de un documento y suele ser requerida, por tanto, por la Administración Pública y determinadas autoridades, como las instituciones académicas o los juzgados, para poder realizar ciertos trámites, obtener certificados, etcétera.

La característica principal de una traducción jurada es que está sellada por un traductor: esto significa que el profesional da fe de que el contenido del documento es una traducción veraz del texto original. El sello garantiza que el documento traducido tiene validez legal porque el traductor jurado ha sido habilitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Así pues, una traducción jurada es aquella que se presenta en papel y cuenta con el sello, la firma y la certificación de un traductor jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, siguiendo el formato que dicho Ministerio ha establecido.

No omitir, no añadir, no adulterar.

Valentín García Yebra 

Cómo se hace una traducción jurada

Pese a que prácticamente todas las traducciones juradas presentan muchísimas similitudes entre sí, hay algunos aspectos sobre los que no existe una regulación determinada; por ejemplo, no es necesario entregar el documento original al traductor jurado: este puede trabajar con una fotocopia o una versión escaneada, siempre que la copia sea de buena calidad y sean legibles todos los aspectos del documento (texto, firmas, imágenes, sellos…). Tampoco es necesario mantener el formato de origen en la traducción.

Si bien no es una regla establecida, existe cierto consenso respecto a diversos temas: las direcciones postales, los nombres propios o las calificaciones académicas se mantendrán en su lengua de origen, mientras que se traducirán lo más literalmente posible los nombres de las instituciones o se utilizarán las traducciones oficiales si las hay.

Para aspectos más concretos también existe una normativa no establecida: las abreviaturas de la lengua de origen se explicitarán en la lengua de destino, mientras que las horas, cifras o fechas se redactarán según el formato de destino. Los errores de carácter ortográfico o tipográfico no se deben corregir, hay que describirlos en la traducción.

El traductor jurado solo tiene competencia para traducir del idioma del que posea el título.

Pero también establecidos tanto por el Ministerio de Asuntos Exteriores como por diferentes asociaciones de traductores: en el sello del traductor debe constar su nombre, la combinación de lenguas para las que está habilitado, una dirección y un teléfono, y también está permitido introducir una dirección de correo electrónico.

traducción jurada

Hay una serie de criterios que toda traducción jurada debe respetar. ¿Sabes cuáles son?

Un punto muy importante a tener en cuenta es que el traductor jurado solo tiene competencia para traducir del idioma del que posea el título y si en el documento jurídico que necesitas traducir aparecen palabras en otro idioma, este no podrá traducirlas. En estos casos, el traductor jurado puede optar por no traducir esta parte del texto, transcribiéndolas tal como en el original, o bien puede contactar con un traductor jurado de esta lengua.

Además, es esencial que al final del documento aparezcan tanto la firma del traductor como el sello, el cual debe constar en cada una de las páginas del texto. Para presentar la traducción ante un organismo oficial, se te solicitará el original o una fotocopia compulsada del mismo.

Cuándo necesitas una traducción jurada

Hay muchísimos casos en los que puedes necesitar una traducción certificada de cualquier documento. En el ámbito académico, por ejemplo, es muy importante tener una traducción jurada de tu título universitario si quieres cursar un máster en el extranjero o si quieres convalidar u homologar el título en otro país para poder ejercer tu profesión.

Para presentar la traducción ante un organismo oficial, se te solicitará el original o una fotocopia compulsada del mismo.

En el ámbito del Derecho, son muchísimos los casos en los que puedes necesitar una traducción jurada: si te has casado fuera de España, necesitarás una certificación del certificado de matrimonio para que tenga validez en nuestro país; de igual modo, si te casaste en el extranjero y te divorciaste, será imprescindible presentar una traducción oficial de la sentencia de divorcio si quieres casarte de nuevo.  También será menester realizar una traducción jurada de partidas de defunción o de nacimiento y, en caso de querer adoptar, deberás traducir los informes de seguimiento y toda la documentación relacionada con el proceso.

Dentro del derecho mercantil, necesitarás una traducción oficial de los estatutos de tu empresa, de las escrituras, de los poderes notariales o de cualquier otro documento de carácter legal redactado en un idioma distinto al español que deba presentarse ante la Administración.

Pasaportes, informes médicos, facturas… Como ves, son muchísimos los documentos susceptibles de necesitar una traducción jurada

Traducción jurada

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