Hoy día es muy común descolgar un teléfono o responder a un e-mail de un cliente que mantiene la firma creencia de que necesita marketing de contenidos para crecer. De algún modo, el mundo le ha hecho creer que necesita contenidos (y es cierto) y que estas pasan por tener un blog, aumentar el contenido disponible en su website o crear cuatro eBooks anuales para filtrar a su target a través de dos o tres buyer persona que ha segmentado para las tres fases de TOFU, MOFU y BOFU. Eso puede ser cierto, o no serlo.

En este escenario idílico, el marketing de contenidos puede aplicarse a las mil maravillas, porque sabemos aquello que necesitan los clientes de nuestro cliente y buscamos los canales y los medios para alcanzarles de un modo eficaz y pertinente. Por el contrario, lo que ocurre habitualmente es algo asíLas necesidades de contenido pueden ser sociales, en papel, en digital o a través de canales multimedia. Click Para Twittear:

Escenario A:

Cliente – Necesito un blog y todo tipo de contenidos en él.

Vorágine – ¿Por qué?

Escenario B:

Cliente – Me han dicho que necesito renovar los contenidos de mi web y tener presencia en todo tipo de redes sociales.

Vorágine – (Suspiro)

E incluso un escenario C:

Cliente – Necesito un blog con contenido diario, presencia en diez redes sociales, eBooks, vídeos, podcasts, newsletters… ¡EL MUNDO ES MÍO!

Vorágine – No hay dinero en el mundo para pagar eso. (Pero se le dice educadamente, por supuesto.)

Cuando la necesidad es lo último que se evalúa

El verdadero problema cuando hablamos de marketing de contenidos es una valoración errónea de las necesidades del cliente. Para paquetizar productos y servicios, el sector ha recurrido demasiado al típico blog con contenidos recurrentes y la indexación de algunas palabras clave. Pero esa solo es una de las muchas estrategias de marketing de contenidos que se pueden plantear entre contenidos sociales, digitales, en papel o a través de contenidos multimedia.

Necesidades del marketing de contenidos

Evaluar tus necesidades de contenidos (y canales, y medios) es un trabajo imprescindible.

¿Quiere decir esto que no necesitas un blog para tu empresa? En absoluto. El 99,99% de las marcas se benefician de un blog actualizado con asiduidad, pero… ¿están rentabilizando bien su presupuesto?

Eso no significa hacer artículos de 400 palabras. Ni de 800. Ni de 1.000. Ni preparar un plan de contenido para Facebook y Twitter con el que estructurar la participación en estas redes sociales. Tampoco crear guías de contenido con las que ofrecer valorar diferencial en ePUB o buscar una conexión diferente a través de análisis en vídeo que colgaremos en YouTube.

Tiramos de Wikipedia para empezar a resumir:

El marketing de contenidos forma parte del Inbound Marketing y es el arte de entender exactamente qué necesitan saber tus clientes y entregárselo de forma pertinente y convincente.

Conocer tus necesidades de marketing de contenidos

Significa aprovechar las fortalezas de cada negocio y sector y saber conjugar tipo de contenido (artículos, podcasts, vídeos…) con el canal adecuado y el target hacia el que nos queremos dirigir. En otras palabras, un trabajo de analítica y evaluación de las fortalezas de cada idea de negocio que nos permite trasladar el mensaje hacia la mejor dirección de la que disponemos.

¿Para qué crear 10 artículos en tu blog si podemos reducirlos a 4 al mes y preparar contenidos en formatos más eficientes? ¿O para qué perder el tiempo en redes sociales si nuestro usuario tipo se mueve en páginas de contactos profesionales? Aquí el típico ejemplo es el negocio que gasta miles de euros en contenidos para un blog y su target está en páginas de trabajo freelance o similares, donde la inversión se rentabilizaría mucho más, por ejemplo.

Asimismo, en segundo lugar, nos enfrentamos a otra cuestión: el presupuesto del que disponemos y es que, sea más pequeño o más grande, ¿de qué nos sirve malgastar ese dinero en acciones de marketing equivocadas? Es evidente que, si disponemos de un presupuesto reducido, no podremos alcanzar todas las opciones que nos ofrece Internet (ni deberíamos intentarlo), pero un buen servicio de marketing de contenidos debería permitirnos saber dónde es mejor invertir dinero o esfuerzos.

Por último, en esta línea, lo que más abre los ojos de todos nosotros es comprender que hoy todo es contenido: un tuit es contenido, un artículo en un blog es contenido, y también un vídeo en YouTube o una newsletter semanal. Entonces, ¿cuál es el problema? Limitémonos a pensar más en el por qué y menos en el qué.