El otro día recibimos una llamada que nos pidió referencias y nos preguntó por qué debía contratar a un redactor freelance. Así, sin más, a las diez y cuarto de la mañana, con el café todavía echando humo encima de la mesa.

No te conozco, le dije, por lo que no sé si tienes conocimientos de SEO o de marketing de contenidos, pero esa sería la segunda mejor razón que puedo darte.

“¿Y la primera?”, preguntó. Igual que contigo, capté su atención con esa idea. La primera razón es el tiempo: el tiempo de trabajo, que al contratar a un redactor se convierte en rentabilidad. Es la misma idea por la que contratamos gestorías o compramos comida precocinada.

Rentabilizar el tiempo de trabajo de los clientes es importante porque es algo que, si el redactor que nos ofrece marketing de contenidos es bueno, está asegurado. Así, a priori, cualquiera puede mentirte con respecto a sus conocimientos, los resultados de su trabajo o la calidad del mismo, pero el concepto principal —el tiempo, es real. La base por la que contratamos a un redactor freelance es esa, y sobre ella debemos estar seguros.

Las dos preguntas clave: tiempo y resultados

Como decía en los primeros párrafos, un servicio de marketing de contenidos no tiene que ser barato o caro (conceptos relativos, además), sino responder rápidamente que nos va a ahorrar tiempo de trabajo. Y nos va a ahorrar tiempo de trabajo porque a no ser que nos dediquemos al sector, nuestros conocimientos serán limitados y nuestro tiempo de trabajo estará centrado en otras actividades.

El redactor freelance  te ahorra tiempo porque…

#1 Desenfunda más rápido: porque tiene los conocimientos y la experiencia

#2 Más le vale: ya que dedica su jornada laboral a ese trabajo, y tú no

#3 Te obliga a relajarte: porque tú ya tienes mucho trabajo para preocuparte del blog de la empresa

Una vez llegados a este punto, mucha gente suele decirme que no ve del todo lógico dejarse tanto dinero (¡deberían ver las tarifas de otros redactores o agencias de marketing de contenidos!) por escribir. Ante esto, jamás discuto. El beneficio de un redactor freelance debe ser tanto para el cliente como para el profesional, por lo que si el cliente prefiere chuparse las horas de analítica, documentarse, estructurar las ideas, escribir, revisar y maquetar en WordPress o el CMS que corresponda, es libre de hacerlo.

Pautas para contratar a un redactor freelance

Muchas personas no saben delegar, y llevan ellos la fiscalidad, la publicidad, el marketing digital y todo lo que puedan; yo considero que eso es improductivo y, peor aún, insano, pero vivimos en un país libre, ¿no?

Por otro lado, un redactor freelance solo nos ahorrará tiempo si hace bien su trabajo: eso es así. ¿Cómo podemos estar seguros de eso? Lo siento, pero no podemos. ¡Pero tranquilo/a! La verdad es que no puedes estar seguro de nada en esta vida, ¿verdad? Por desgracia, no todas las operaciones salen bien ni las relaciones de pareja, ¿por qué te iba a funcionar siempre un redactor?

Sin embargo, no es lo mismo irse a un cirujano de fama internacional que a un recién graduado, ¿verdad? Aquí aplicamos lo mismo. Te recomendamos que mires para qué clientes trabajan, qué conocimientos tienen, si el equipo tiene perfil en LinkedIn, si muestran su currículum vítae, etc.

En resumen, la calidad de un redactor freelance se ve en

#1 Sus credenciales: todos empezamos un día, pero si vas a lo seguro, fíate de aquellos con experiencia en sus espaldas, aquellos que trabajan para agencias de marketing, grandes marcas y empresas conocidas

#2 Que predican con el ejemplo: échale un ojo a su blog, evalúa cómo les has encontrado, plantéate cómo escriben… ¿Si no te llama la atención cómo se venden, crees que venderán bien tu marca?

#3 Los pequeños detalles que hacen la vida: si quieres hilar fino, eso es un punto a tener presente. Hoy, el marketing de contenidos es lo que un día fue el SEO, con la diferencia de que todos sabemos escribir. Pero no por ello todo el mundo se cree escritor, ¿verdad? Observa la ortografía, la estructura de los textos, su engagement, sus resultados, y decide.  

Y, aun así, cabe la posibilidad de equivocarnos, y que aquel equipo de marketing de contenidos que parecía tan profesional y simpatiquísimo ha resultado vender… mucho humo. Para evitarlo, te recomiendo que una vez tengas claro que van a solventarte todas tus preocupaciones relacionadas con el blog mediante tiempo y calidad de contenidos, eches un ojo a las diez preguntas que todo redactor freelance debería saber contestarte, ¿te parece?

Diez preguntas que todo redactor freelance debe contestar

Como te comentaba, entre las múltiples ventajas destaca quizá la experiencia en diferentes sectores, así como la disponibilidad del redactor para cuadrar sin problemas tu proyecto dentro de sus horarios (lo que, si asumimos personalmente la redacción, suele ser complicado).

Si queremos estar seguros de que vamos a acertar en nuestra elección, anotaremos estas preguntas y evaluaremos sus respuestas acorde a lo que pretendo exponerte a continuación, ¿vale?

#1 ¿Qué contenidos redactas?

Esta pregunta parece absurda y es la principal. Con el auge del marketing de contenidos hemos olvidado que muchísima gente muy profesional no ha visto el Keyword Planner de Google en su vida. Eso quiere decir que jamás ha preparado contenidos destinados al posicionamiento web. Serán bloggers especializados en branding (esto es raro, raro, raro, no la norma), comunicados de prensa, manuales, presentaciones corporativas en formato PDF, e incluso eBooks o informes de negocio.

Pregúntate: “¿Qué me interesa?” Y evalúa si lo que te ofrece el candidato o candidata se adapta a esas necesidades. Hoy, un redactor freelance debe, o bien saber crear y posicionar contenidos, o bien, como mínimo, seguir unas directrices claras de posicionamiento impuestas por una agencia de comunicación o marketing. Y lo primero mejor que lo segundo. Siempre.

#2 ¿Cuáles son tus tonos o estilos de escritura?

Si te fijas, hasta la fecha, en el blog de Vorágine escribimos Laura Palau y Javier Ruiz; Laura escribe de forma cercana, pero más impersonal; yo, que soy un tipo dicharachero y algo caradura, prefiero dejarme de rollos y empatizar al máximo con el lector o lectora. Eso no quiere decir que un redactor freelance no deba adaptar su tono y estilo, todo lo contrario, pero es probable que los proyectos que necesiten más empatía, humor o una pizca de sarcasmo, caigan en mis manos, y otros con un componente más serio o formal irán a parar a ella. Al fin y al cabo, aquí se cumple el somos quienes somos.

Adaptarse es algo básico cuando queremos comunicar el mensaje de una marca. Y habrá empresas que se tiren a la piscina del story-telling, mientras que otras, simplemente, desearán focalizar su aportación a través de consejos como expertos en un sector. Contrata al redactor freelance cuyo mensaje estés convencido/a de que funcionará.

Preguntas para contratar a un redactor freelance

Contenido, tono, estilo, documentación, trabajo en equipo…

#3 ¿En qué temáticas tienes experiencia?

Cuando nos aparece un proyecto de ingeniería mecatrónica, arrugo el morro. Y si el cliente necesita algo muy específico, le recomendamos a otros profesionales u otras alternativas (por ejemplo, trabajar en colaboración con su equipo, remitirnos documentación, etcétera). La realidad es que nadie nace sabiendo ni nadie sabe de todo.

Desde aquí te recomiendo encarecidamente que trabajes con gente que tiene experiencia en tu sector (cocina, tecnología o viajes son buenos ejemplos no excesivamente técnicos), o que encuentres a una persona que, si bien carece de tanta experiencia, esté abierta a negociar un precio en contraprestación a la curva de aprendizaje que tú vas a tener que asumir. Las mejores herramientas aquí serán: currículum vítae, experiencia y, siempre que se pueda, especialización.

#4 ¿Qué tal trabajas en equipo?

Sí, esto es importante. ¿A que no te lo imaginabas? Es importante porque un redactor debe tener algo que decir, y para formarte una idea hay que saber documentarse, pero también hay que preparar entrevistas, conversar y nutrirse de experiencias propias y ajenas.

Si crees que esto puede ser necesario, busca a alguien que tenga todos los pros posibles al respecto: usuario de social media (Facebook, Twitter, LinkedIn…), buen conversador al teléfono, facilidad en la escritura de correos electrónicos… Aunque recuerda que no creo que exista el profesional perfecto, ¿eh? ¡Que conste!

#5 ¿Y sobre la documentación…?

Antes de  escribir, el redactor freelance debe llevar a cabo un proceso de documentación e interiorización de los contenidos. Estos contenidos puedes dárselos tú (tu empresa) o puede tener que buscarlos. En el caso de una agencia de viajes, el perfil corporativo en redes sociales o los artículos centrados en la empresa necesitarán documentación propia, pero quizá la redacción de contenidos viralizables en redes, como corresponde al marketing de contenidos, requieran saber qué aeropuertos hay en Cuba, qué restaurantes son la leche en la Quinta Avenida o dónde podemos dormir a buen precio en Tokio.

Lectores de feeds, blogs especializados, buscadores, alertas, libros (sí, ¡libros!, y no tienen por qué ser eBooks siempre) y un larguísimo etcétera. De igual modo, evalúa si hace buen uso de sus recursos, si se equivoca por exceso o por defecto, o si sus fuentes e interés son de calidad en el proyecto.

#6 Estructura del artículo, o la disección como trabajo

¿Qué tiene un buen artículo para el profesional que pretendes contratar? ¿Ideas fuertes y bien segmentadas?, ¿Mucho h2 y poco h3? ¿Una prosa rápida y precisa, o especializada e inmersiva? Personalmente, en nuestras colaboraciones valoro mucho la forma de estructurar las ideas en el texto y la corrección ortográfica del mismo pero, en marketing de contenidos, por encima de todo tengo presente:

  • La habilidad del redactor por captar la atención de su interlocutor
  • La correcta definición de su target
  • La ordenación de ideas con recursos tipográficos (viñetas, listas, párrafos de un tamaño adecuado…)
  • Las imágenes escogidas en relación al artículo
  • Cuándo decide usar o no usar un CTA o llamada a la acción (call to action)

#7 ¿Sabe explicarte los beneficios del marketing de contenidos?

O en otras palabras, ¿sabe optimizar contenido para buscadores? El 90% de los encargos, hoy, tratan de esto: todo el mundo quiere un blog, y ese blog debe dar unos resultados a nivel de SEO y de branding o imagen de marca. Los resultados pueden o no tener una relación con una campaña de inbound marketing detrás (que recordemos, concentra posicionamiento web, redes sociales y marketing de contenidos), pero es importante reconocer si un redactor sabe escribir para buscadores.

Ahora, eso significa saber de posicionamiento web para saber cómo escribir un artículo de calidad. Significa estar actualizado en cuanto a técnicas de marketing y publicidad, y saber cuáles son los últimos cambios en el algoritmo de Google, y de qué se habla en el sector y cómo puede uno mantenerse informado. Y, sobre todo, significa saber estructurar un texto, usar una palabra clave, o varias, o potenciar una long tail, y escribir. Se trata de saber de ambas cosas, pero lo que todavía es más importante, se trata de saber combinar ambas cosas.

#8 Aspectos finales: horario, tiempos de entrega y revisión

Un freelance o una empresa de marketing de contenidos que no tiene un horario fijo de trabajo es probable que nos esté diciendo que realiza su actividad como complemento a otro trabajo. Eso quizá los hace más baratos, e inestables. Del mismo modo, los tiempos de entrega y la revisión de los contenidos nos indican si el equipo o el redactor freelance han estructurado un sistema propio o si trabajan bajo petición.

A mi modo de ver, el marketing de contenidos es como el community management: todo debe parecer muy natural, pero detrás debe haber mucho trabajo. Y eso se consigue con estructura, y tiempos de trabajo y fechas de entrega realistas, y un proceso de revisión que minimice cualquier error. Hay otras formas de trabajar, sin duda, pero no son para mí, ni para Vorágine.

#9 ¿Te consideras caro o barato?

Esta pregunta nos permite evaluar a quién tenemos delante: ¿a alguien con los pies en el suelo?, ¿una persona consciente del mercado?, ¿de sus necesidades y sus tiempos de dedicación?, ¿de la inversión media de sus clientes? O a alguien que no se ha planteado nada de lo anterior y que, sin duda alguna, es bastante novel en el sector.

Roger García, de El blog del Redactor Freelance nos preguntaba si, en Vorágine, las agencias y las empresas nos regateaban los precios en la fantástica entrevista que nos dedicó, y nosotros le explicamos que detrás de nuestras tarifas había muchas horas de estudios de mercado con los que cuadrar precios, dedicación y calidad.

Así, un redactor freelance puede escribir un máximo de palabras por hora y debe cobrar un precio por hora de trabajo que le permita vivir, por debajo, la calidad se resiente. A partir de aquí, no es lo mismo dedicar una hora que cincuenta al mes.

#10 ¿Por qué escribe el redactor?

Sé que la mayoría preguntaría al redactor freelance si le gusta su trabajo, qué le reporta, etcétera. Yo paso. En la mayoría de los casos dirán que sí, y es lógico: si dicen que no, los deberías descartar directamente. Tras cinco años redactando en Vorágine, he descubierto que lo verdaderamente importante es descubrir qué motiva a esa persona. Habrá quien se sienta motivado porque le encanta escribir y puede hacer de su pasión, un trabajo; quien lo utilice como complemento de sus trabajos de traducción, o a quien se le dé muy bien, y prefiera eso que trabajar de copywriter en una agencia de marketing de contenidos con cincuenta redactores más.

Llegados a este punto (¡y discúlpame la extensión del artículo!), seguro que encontrarás a multitud de profesionales que consideras que pueden funcionar como colaborador externo. Te recomiendo que no te dejes llevar; primero, pide recomendaciones, consulta su cartera de clientes y tómate unas horas para valorar las opciones; después, decide.

A partir de ahora, el redactor, freelance o no, se convierte en una pieza clave de tu equipo y de tus objetivos de marketing de contenidos, y eso también significa que será (en realidad, ya es) un mercado laboral que crecerá como la espuma en 2015. Por tanto, céntrate en la calidad y la experiencia, y no lo bases todo en el precio.

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