Esta es una breve historia sobre cuando nos decidimos a preparar una pequeña presentación para la empresa. Una presentación que no queríamos que fuese el típico documento “rollo” con un montón de texto que nadie se lee; y, a la vez, buscábamos algo que mezclase en un pequeño zurrón algo de épica, una pizca de humor y mucha profesionalidad.

También queríamos algo que transmitiese un poco lo que somos. ¿Pero qué somos? Somos una agencia, sí; porque somos unos cuantos, y colaboramos con otros cuantos para ofrecer servicios a otros tantos. Hasta aquí, estaba claro; algo abstracto quizá. Y lo hacemos, sobre todo, en digital. ¿Pero qué hacemos? Las tormentas de ideas es lo que tienen, empiezan con un relámpago o un rayo de creatividad y eso no se detiene…

¿Agencia digital? No, de eso nada.

Agencia de comunicación digital

Somos una agencia de comunicación digital, ¿no? Porque ayudamos a comunicar, y lo hacemos en digital. ¿Tú qué crees?

Entonces, había que ponerse manos a la obra y empezar a responder, o a buscar una respuesta al menos. ¿Pero dónde íbamos a hacerlo? ¡La respuesta sobre lo que uno hace no está en la calle! A veces, ni tan siquiera está en la mesa de la oficina, ¿verdad? ¡Tenía que estar en nuestras cabezas!

Sobre todo, tratamos con textos, comentaron por ahí. Redactamos textos enfocados al marketing de contenidos, dijo otro. ¡Exacto! Ahí había una pista. Entre el aroma a café de media mañana y un par de bocadillos del bar asomaban las respuestas. Era insuficiente, no obstante. Redactamos para agencias de marketing, es cierto; pero en la misma medida, preparamos traducciones para publicidad y grandes firmas… Y algún individuo todavía acoge encargos de corrección de novelas, trabajos académicos y algún proyecto para el que le engañan los amigos por cuatro perras, y luego están los clientes más allegados que nos obligan a dejarnos los ojos corrigiendo directamente desde WordPress…

En definitiva, no éramos una agencia de marketing, porque tampoco tenemos ni repajolera idea de marketing; bueno, algo sabemos. Las mesas se dividían en opiniones. ¡Sabemos captar al lector…, y los tipos de target, y… lo que es una keyword, y escribir para el Sr. Google, y una estrategia de inbound, y qué tipos de marketing se estilan ahora. Otros contraatacaban con lo analógico; después vuelta a lo digital; el peluche de un dragón volaba de pantalla a pantalla… ¿Marketing? ¿Publicidad? ¿¡COMUNICACIÓN!?, exclamó una voz como envuelta en un halo dorado que no era más que la luz del fluorescente que anunciaba el fin de la jornada.

Cerramos la puerta y dejamos reposar la idea hasta el día siguiente. Por la mañana, antes de subir al despacho todo el mundo estaba de acuerdo: somos una agencia de comunicación, porque comunicamos; o mejor dicho, porque ayudamos a comunicar, porque sabemos cómo enseñar las cosas, y tenemos un poco de marketing en las venas; y sabemos hacerlo con gracia y algo de coherencia y buena ortografía, que también es útil; pero sobre todo lo hacemos en digital, aunque nos encanta el olor de los libros… Pero los dejamos aparcados en las estanterías unas cuantas horas, porque tenemos que entregar un mensaje.