Un buen servicio de corrección de textos requiere herramientas de calidad; el corrector pasa gran parte de su jornada entre manuales de consulta y, ante todo, debe asegurarse de que ese material es de calidad y su uso está fundado.

En Recursos del corrector (I) quise plantear un primer acercamiento hacia los cientos de recursos diarios que un corrector debería tener presente: diccionarios, manuales de consulta, blogs, etc. No obstante, estos eran un pequeño avance y una muestra del gran número de medios que utiliza un profesional del lenguaje, y ni mucho menos una lista que pretendía ser completa o cerrada.

La lengua avanza día tras día, y miles o cientos de miles de lingüistas y otros profesionales del lenguaje se nutren de fórmulas muy distintas en su trabajo. Todo ello es muy visible a través de nuevas herramientas informáticas como Stilus o Evernote de las que hablaba en un segundo artículo sobre recursos de corrección (Recursos del corrector (II)), pero también ocurre entre documentación más técnica o especializada que se renueva paulatinamente. Así, otros profesionales han visitado nuestro blog y ampliado esa primitiva lista, y aquí os ofrezco su aportación recopilada deseando que os sea de utilidad.

Ofrecer un buen servicio de corrección: ¿cuándo es necesario el manual de consulta?

Recursos para el corrector de textos

Muchos de los recursos para correctores aquí reseñados fueron recomendados por otros profesionales a través de los comentarios del blog. ¡Gracias!

Hay obras que están mejor en la mesa de trabajo que en la estantería, pues cada diez minutos nos asalta una duda vital que necesitamos resolver. Eso sí, a veces, esos manuales varían entre sí, y mientras yo tengo una fijación con Martínez de Sousa, los hay que hojean, incansables, ediciones más modernas, o más antiguas, o menos clasistas, o profundamente normativas…

Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (Manuel Seco)

Sobre Manuel Seco Reymundo pesa esta y otra obra capital: su Diccionario del español actual. Ocupa el sillón A de la Real Academia desde el año 80 y sus aportaciones a la lengua española han sido colosales desde principios de la década de los sesenta. El Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española tiene una función básica: resolver todo tipo de problemas que plantea el uso del idioma, mientras que el Diccionario del español actual recoge términos documentados y no documentados en uso.

Diccionario de Uso del Español (DUE), de María Moliner

De oídas sabía de la historia de María Moliner y de su diccionario, quien pudo haber sido la primera mujer en ocupar un sillón en la Academia, pero no. Algunos afirman que por machismo institucional; otros, por su criterio frontalmente contrario en muchos sentidos al de la Real Academia de la Lengua, o por su única obra. En su entrada de Wikipedia puede leerse un fragmento muy esclarecedor sobre su tarea:

Su Diccionario era de definiciones, de sinónimos, de expresiones y frases hechas, y de familias de palabras. Además, anticipó la ordenación de la Ll en la L, y de Ch en la C (criterio que la RAE no seguiría hasta 1994), o términos de uso ya común pero que la RAE no había admitido, como “cibernética”, y agregó una gramática y una sintaxis con numerosos ejemplos. Como ella misma alguna vez afirmó, “El diccionario de la Academia es el diccionario de la autoridad. En el mío no se ha tenido demasiado en cuenta la autoridad“… “Si yo me pongo a pensar qué es mi diccionario me acomete algo de presunción: es un diccionario único en el mundo“.

La edición original publicada en el año 1968 por Gredos fue la única que autorizó Moliner; sin embargo, en 1998 se lanzó una segunda edición en dos tomos y, en 2008, una versión abreviada con la colaboración de Gredos y El País.

Las normas académicas: últimos cambios (Leonardo Gómez Torrego)

Gómez Torrego es doctor en filología románica y colaborador habitual de la Real Academia; su obra recoge los últimos cambios de aplicación inmediata en la normativa académica que, como bien nos señalaban en los comentarios del primer artículo de esta serie, todavía no se han aplicado en los diccionarios en línea de la RAE.

Diccionario ideológico de la lengua española (Julio Casares)

La obra del lexicógrafo y académico Julio Casares permite búsquedas de términos mediante definiciones, convirtiéndose en una herramienta de trabajo poderosísima dividida en tres partes (sinóptica, analógica y alfabética, que se pueden consultar y están claramente definidas en el artículo de Wikipedia dirigido a la obra del autor.

El mismo Casares recogía el interés primario hacia su obra con las siguientes palabras:

[…] poner a disposición del lector, mediante un inventario metódico, no inventado hasta ahora, el inmenso caudal de voces castizas  que, por desconocidas u olvidadas, no nos prestan servicio alguno.

Conclusiones sobre los recursos de corrección aquí reseñados

Para terminar, y por el momento,me limito a lanzar una pregunta al aire: ¿quién recogerá el testigo de Moliner, de Seco o de Sousa? Más allá de la obra institucional de la RAE, el corrector sigue navegando entre dos mares. Por un lado, cientos de recursos nuevos se suceden día a día, por el otro, no hay en el horizonte ni una obra de la magnanimidad y monumentalidad como las citadas en el primero y el último de estos artículos.

¿Recogerá alguien tal testigo? ¿Cuál es vuestra opinión al respecto?